Un día, viendo la tele (si, a veces la veo, es mala, si, pero oír voces mientras cenas es bastante mejor que oír idiotas acelerando con la moto debajo de tu ventana) vi un anuncio (en realidad lo he visto más veces) de una conocida marca de laboratorios médicos. Lo que me resultó curioso fue el diálogo: (no sería exactamente así, pero en resumen…)
- Uff, me duelen los brazos.
(parecía que habían estado haciendo ejercicio)
- Ah, pues yo tomo aspirina.
(supongo que quería decir que la tomaba cuando le dolían los brazos)
…
En fin, eso es básicamente la parte que quería destacar del anuncio.
Me hizo pensar: Vaya, otro innecesario hábito de consumo que quieren meternos.
Pero esta vez algo me pareció diferente.
¿Que me están contando? ¿Quieren que tome calmantes cuando tengo agujetas? ¿Hasta donde vamos a llegar?
Nunca he sido de los que se medican mucho (de no ser que esté en algún tratamiento por algo importante) y siempre me ha parecido una chorrada ponerse inyecciones para prevenir la gripe.
¿Qué pasa? Yo de crío jugaba en el suelo, me comía los mocos, cogía cagadas de oveja con la manos y después me comía el bocadillo sin lavarme las manos. ¿Acaso he cogido alguna enfermedad? ¡NO!
Ahora, en invierno el frió merma tus defensas, tomate un actimel con mil millones de vitaminas, también disponible por vía intravenosa. En primavera, no se si es el tiempo, el trabajo o el estrés, , pero después de 10 horas picando en una mina, llego a casa y me siento cansado: Me tomaré un yogur con fibra, a ver si noto mi cuerpo como un reloj. Hay uno muy gracioso que he visto ultimamente: una señora tira de su pesado carrito de la compra: en el hay unas letras de metal que parecen representar lo difícil de hacer que unos hijos coman bien. No hay problema, dales un refresco de zumo con leche y con eso, galletas integrales y una barrita de chocolate (la merienda del verano) y estarán bien alimentados.
Bueno, me estoy yendo por las ramas, quería hablar de abuso de medicamentos y he confundido la “nueva comida” con ellos (que raro).
De lo que quería hablar es de que me da la sensación de que nos medicamos demasiado. No creo que sea bueno que una persona escayolada con una pierna rota tome calmantes para el dolor si no piensa quedarse tumbada en la cama, porque si te duele tanto como para necesitar calmantes no deberías ignorar el dolor, porque puedes confiarte, pisar el suelo y ver como tu tibia sale, eso si sin dolor, a través de tu espinilla.
Lo que creo es que el dolor es bueno, porque hace que no quieras moverte cuando no debes. Igual que la fiebre es buena, porque hace que las células de tus defensas se reproduzcan más rápido. Eso si, si no eres capaz de soportar las agujetas, o no te gusta tener fiebre porque no quieres que un resfriado (o la gripe) frene tu frenético ritmo de vida, adelante medícate como si te fuese la vida en ello, yo prefiero ser consciente de que estoy mal cuando estoy mal.
Bueno, este es mi primer desvarío, espero que os guste y que me llevéis la contraria en los comentarios
Saludos

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